Yo no participo, yo miro
Marina dirige la cocina de un festival gastronómico cuando su marido Ignacio nota algo entre ella y el fotógrafo que lleva veinte minutos retratando sus manos. Esa noche, en el bar del hotel frente al puerto, Ignacio propone algo que llevaban meses rondando sin nombrar: él quiere mirar. Marina deberá decidir si sube esa escalera y qué significa dejarse ver así, por los dos hombres a la vez.