Alquilé una habitación para pagar cuentas y terminé con el mejor amante de mi vida
Trabajo en una oficina, soltera, y vivo sola en un departamento de dos habitaciones. Nunca me casé, no por falta de oportunidades sino por decisión propia: siempre fui independiente y me costaba imaginarme compartiendo mi espacio con alguien de forma permanente. Tuve parejas, algunas buenas, otras no tanto, pero hacía casi un año y medio que no estaba con nadie. Mi último novio me dejó un sabor amargo y decidí darme un tiempo, que se fue alargando hasta que la soledad se convirtió en costumbre…
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